
Gabriel García Márquez descubrió que iba ser escritor leyendo "La metamorfosis" de Kafka. "Yo no sabía que esto era posible hacerlo, pero si es así, escribir me interesa", decía.
El matrimonio, como la vida entera, es algo terriblemente difícil que hay que volver a empezar desde el principio todos los días, y todos los días de nuestra vida. El esfuerzo es constante, e inclusive agotador muchas veces, pero vale la pena. Un personaje de alguna novela mía lo dice de un modo más crudo: También el amor se aprende Gabriel García Márquez
- ¡Carajo!- gritó. Amaranta, que empezaba a meter la ropa en el baúl, creyó que la había picado un alacrán. - ¿Dónde está? - preguntó alarmada. - ¿Qué? - ¡El animal! Úrsula se puso un dedo en el corazón. - Aquí- dijo. Gabriel García Márquez
Así se reanudó una amistad prohibida que por lo menos una vez se pareció al amor Gabriel García Márquez
Aureliano Segundo resolvió que había que llevarla a la casa y protegerla, pero su buen propósito fue frustrado por la inquebrantable intransigencia de Rebeca, que había necesitado muchos años de sufrimiendo y miseria para conquistar los privilegios de la soledad, y no estaba dispuesta a renunciar a ellos a cambio de una vejez perturbada por los falsos encantos de la misericordia. Gabriel García Márquez
Sabía, más por escarmiento que por experiencia, que una felicidad tan fácil no podía durar mucho tiempo Gabriel García Márquez