
¡Cuán extraña es la naturaleza del saber! Se aferra a la mente como el musgo a la roca. Mary Shelley
¿Por qué razón el hombre se vanagloria de poseer una sensibilidad superior a la del bruto? Si nuestros impulsos se limitaran al hambre, la sed y el deseo, seríamos casi libres; pero nos conmueve la más ligera brisa, y tan sólo una palabra o la imagen que ésta despierta en nosotros, inquieta nuestro espíritu. Mary Shelley
¿Cómo era posible que el hombre tuviese tanto poder, estuviese tan lleno de virtud y, al mismo tiempo, fuera tan vil y rastrero? Mary Shelley
Sentir amor por otro me colocará en el engranaje de la existencia que llevan los demás, y de la que ahora estoy excluido. Mary Shelley
Las agonías del remordimiento envenena los pequeños placeres que algunas veces produce el exceso de pena. Mary Shelley