Así es cómo hay que hablar, llamando a las cosas por su nombre: la abolición de los monopolios y de todas las otras restricciones medievales (que en Rusia forman legión) es de todo punto imprescindible para la clase obrera a fin de facilitarle la lucha contra el régimen burgués.
Lenin

Frases de Lenin - Así es cómo hay que hablar, llamando a las cosas por su nombre: la abolición de los monopolios y de todas las otras restricciones medievales (que en Rusia forman legión) es de todo punto imprescindible para la clase obrera a fin de facilitarle la lucha contra el régimen burgués.

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Esta magia no es un juego al que nos dedicamos por placer o por halago. Piénsalo: en nuestro Arte, cada palabra que pronunciamos, cada acto que ejecutamos es para bien o para mal. ¡Antes de obrar o hablar hay que conocer el precio!
Ursula K. Le Guin
El pasado te podrá servir como trampolín, nunca como sofá.
Anónimo
Arreglar los problemas económicos es fácil, lo único que se necesita es dinero.
Woody Allen
Guerra, en su significado real, es sinónimo de combate, porque únicamente el combate es el principio válido en la actividad múltiple que llamamos en un sentido amplio guerra.
Carl von Clausewitz
La gente de mi generación, y no hablo sólo de los Rolling Stones, se ha acomodado en una especie de limbo. Nadie se atreve a saltar sin red. Casi todos siguen haciendo la misma música que hace veinte años. Yo preferiría jubilarme antes que caer en eso.
David Bowie
Las atrocidades no lo son menos si ocurren en laboratorios y se llaman investigación biomédica.
George Bernard Shaw
Nunca he podido trabajar en plena abstinencia, porque el cuerpo necesita sentirse satisfecho para poder dar rienda suelta a su espíritu.
Reinaldo Arenas
Largamente, sin apuro, en la paz de la noche habitó en ella deteniéndose en el umbral de cada sensación, saludando al placer, tomando posesión al tiempo que se entregaba.
Isabel Allende
La profecía exitosa no es un aporte al conocimiento teórico, en tanto que la predicción científica fallida puede contribuir a él
Mario Bunge
Supe entonces, con humildad, con perplejidad, en un arranque de mexicanidad absoluta, que estábamos gobernados por el azar y que en esa tormenta todos nos ahogaríamos, y supe que solo los más astutos, no yo ciertamente, iban a mantenerse a flote un poco más de tiempo.
Roberto Bolaño