Para el habitante de Nueva York, Paris o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente
Octavio Paz

Frases de Octavio Paz - Para el habitante de Nueva York, Paris o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente

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Soy un raro. No puedo soportar al ser humano en su estado actual, he de ser engañado. Los psiquiatras deben tener un término para designar eso, yo también lo tengo para los psiquiatras.
Charles Bukowski
A dónde podrá ir el que hasta aquí llegó, si más allá sólo fueron los muertos.
Thomas Jefferson
Quiero sacar a luz todos los secretos de vuestro fondo; y cuando estéis expuestos, escarbados, al sol, también vuestra mentira estará separada de vuestra verdad.
Friedrich Nietzsche
La política no es una ciencia exacta.
Otto von Bismarck
El precio que tenemos que pagar por el dinero se paga en libertad.
Robert Louis Stevenson
Resolved vuestras diferencias y reducir vuestros armamentos, para que el fardo de vuestros gastos se vea aligerado, y vuestras mentes y corazones logren tranquilizarse. Curad las disensiones que os dividen, y no necesitaréis valeros de armas, salvo para lo que requiera la protección de vuestras ciudades y territorios.
Bahá'u'lláh
La vergüenza, el amor, el orgullo, todo hablaba en mí al mismo tiempo.
Fiódor Dostoyevski
El pecador debe arrepentirse. Pero, ¿por qué? Sencillamente porque de otro modo sería incapaz de darse cuenta de lo que ha hecho. El momento del arrepentimiento es el momento de la iniciación.
Oscar Wilde
Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios, cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional.
Juan Carlos de Borbón
Usted no mide la grandeza de un hombre por su tamaño físico, sino por sus actos, por el impacto que él hace en la historia humana
Soichiro Honda