Vosotras mismas, espontáneamente, con esa cálida ternura que distingue a las camaradas de una misma lucha, me habéis dado un nombre de lucha: Evita. Prefiero ser solamente Evita a ser la esposa del Presidente, si ese Evita es pronunciado para remediar algo, en cualquier hogar de mi Patria... (27 de febrero de 1947).
Eva Perón

Frases de Eva Perón - Vosotras mismas, espontáneamente, con esa cálida ternura que distingue a las camaradas de una misma lucha, me habéis dado un nombre de lucha: Evita. Prefiero ser solamente Evita a ser la esposa del Presidente, si ese Evita es pronunciado para remediar algo, en cualquier hogar de mi Patria... (27 de febrero de 1947).

Más Frases


Hay cuestiones en las que no le corresponde al hombre decidir sobre la verdad y la no-verdad: todas las cuestiones más altas, todos los problemas supremos del valor están más allá de la razón humana...
Friedrich Nietzsche
Gente vivimos tiempo de conciencia, cada uno de ustedes tiene la respuesta...no os engañéis a vosotros mismos, cada uno tiene la respuesta. GENTE NO SE DEJE UTILIZAR.
Bob Marley
Quien obedece por amor, no vive en cárcel dura.
Ramón Llull
El hombre según su condición no es más que un animal religioso.
Edmund Burke
Sin saberlo, el hombre compone su vida de acuerdo con las leyes de la belleza aun en los momentos de más profunda desesperación.
Milan Kundera
Si el mundo alguna vez consigue a ser mejor, solo habrá sido por nosotros y con nosotros.
José Saramago
El espejo de la utopía nos proporciona una especie de teoría critica que ninguna mera política práctica ni filosofía sistemática pueden esperar desarrollar.
Hakim Bey
Las religiones tienden a conservar estos casos abortivos y a desterrar a los fuertes, hacer sospechosa la felicidad. Su objetivo es convertir al hombre en un aborto sublime.
Friedrich Nietzsche
El Señor sólo exige de las personas aquéllo que está dentro de las posibilidades de cada uno.
Paulo Coelho
Nos impulsaban las olas livianas, y el viejo océano sonreía con el peso del amor y la esperanza puestos a su recaudo; amansando con delicadas caricias sus llanuras tempestuosas, el sendero se allanaba apara nosotros.
Mary Shelley