Dios es absolutamente perfecto, porque la perfección es la cantidad de la realidad positiva, en el sentido estricto, dejando fuera las limitantes o delimitaciones en las cosas que son limitadas. Y donde no hay límitaciones, es decir, en Dios, la perfección es absolutamente infinita.
Gottfried Leibniz

Frases de Gottfried Leibniz - Dios es absolutamente perfecto, porque la perfección es la cantidad de la realidad positiva, en el sentido estricto, dejando fuera las limitantes o delimitaciones en las cosas que son limitadas. Y donde no hay límitaciones, es decir, en Dios, la perfección es absolutamente infinita.

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La barriga se sacia rápido, el espíritu no se sacia nunca.
Paco de Lucía
La vida es la gran maestra y nosotros debemos estar constantemente aprendiendo.
Bruce Lee
La estadística es una ciencia que demuestra que, si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno.
George Bernard Shaw
Buscando lo que deseo voy perdiendo el deseo de lo que busco.
Antonio Porchia
Tomen sobre sí mi yugo y aprendan de mí, porque soy de genio apacible y humilde de corazón, y hallarán refrigerio para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga es ligera
Jesús de Nazaret
No fue Filipo, sino el oro de Filipo, quien tomó las ciudades de Grecia.
Plutarco
La finalidad de Hitler era en primer lugar mover a las masas y, luego, una vez apartadas las masas de sus fidelidades y su moral tradicionales, imponerles (con el hipnotizado consentimiento de la mayoría) un nuevo orden autoritario de propia creación personal.
Aldous Huxley
¿Quién es libre? El sabio que puede dominar sus pasiones, que no teme a la necesidad, a la muerte ni a las cadenas, que refrena firmemente sus apetitos y desprecia los honores del mundo, que confía exclusivamente en sí mismo y que ha redondeado y pulido las aristas de su carácter.
Horacio
De la celebración dominical surgen los motivos de alegría y esperanza, que dan nuevo sabor a la vida de cada día y constituyen un antídoto vital contra la posible tentación del aburrimiento, la falta de sentido y la desesperación
Juan Pablo II
Por muy elevado que la fortuna haya puesto a un hombre, siempre ha necesitado a un amigo.
Marlene Dietrich