Sólo hay un olor que puede competir con el olor a tormenta: el olor a madera del lápiz.
Ramón Gómez de la Serna

Frases de Ramón Gómez de la Serna - Sólo hay un olor que puede competir con el olor a tormenta: el olor a madera del lápiz.

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El bolchevismo está llamando a nuestras puertas, no podemos darles el lujo de dejarles entrar... Tenemos que mantener a Estados Unidos seguro y virgen. Debemos tener al trabajador fuera de la literatura roja y de las artimañas rojas, hay que ver que su mente se mantiene saludable
Al Capone
Una canción mía sufre varias etapas: la compongo y quizás comienzo en un estilo musical definido, pero no me gusta encasillar las composiciones y al final, cada uno toma un determinado derrotero: rumba, rock, balada, una mezcla de estilos que no suele atenderse demasiado a los cánones preestablecidos
Alejandro Sanz
La mayoría de los libros actuales tienen el aspecto de haberse escrito en un solo día con libros leídos la víspera
Nicolas Chamfort
Lo que ha de suceder, sucederá.
Virgilio
El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno.
Gabriel García Márquez
Su oficio era vender palabras. Recorría el país, desde las regiones más altas y frías hasta las costas calientes, instalándose en las ferias y en los mercados, donde montaba cuatro palos con un toldo de lienzo, bajo el cual se protegía del sol y de la lluvia para atender a su clientela.
Isabel Allende
Odio a los graduados universitarios. Sólo utilizan sus cabezas
Soichiro Honda
Mucha gente toma izquierda y derecha como dos concepciones que sencillamente justifican. Eso de yo soy de izquierdas de toda la vida. Pero ¿eso qué es? Dicen que son de izquierdas como quienes dicen que son musulmanes, con un sentido trascendente que ha perdido todo objetivo.
Gustavo Bueno
Cuanto más grande es la prueba, más glorioso es el triunfo.
William Shakespeare
El pensamiento de la muerte me persigue con una obstinación singular. A cada gesto que hago, calculo: ¿cuántas veces ya? Me pregunto: ¿cuántas veces todavía? Y siento, lleno de desesperación, precipitarse la revolución del año
André Gide