Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo.
Umberto Eco

Frases de Umberto Eco - Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo.

Más Frases


Por más intensa que sea la tormenta, el espíritu ha de permanecer siempre impasible
Jiddu Krishnamurti
El secreto de no hacerse fastidioso consiste en saber cuando detenerse.
Voltaire
En fin de cuentas, lo que se me proponía era que cambiase mis quimeras, preñadas de infinita grandeza, por realidades que carecían de valor, por lo menos aparentemente.
Mary Shelley
La libertad es una sensación. A veces puede alcanzarse encerrado en una jaula, como un pájaro
Camilo José Cela
No será con Soviets del tipo actual con los que llegue a realizarse enre nosotros la república comunal.
León Trotski
Si una persona ama sólo a otra y es indiferente al resto de sus semejantes, su amor no es amor, sino una relación simbiótica o un egotismo ampliado.
Erich Fromm
Los almuerzos gratis no existen.
Milton Friedman
Hay un momento en que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, y entonces no hay en la vida nada mejor que escribir.
Gabriel García Márquez
Creo que los libros de que habla son muy buenos para España y no valdrán nada en países más ilustrados. En referencia a los libros de fray Benito Feijoo.
Montesquieu
Un día, volvió, el celoso, de improviso. Se la encontró, a la guapiña, de palabrita arriba de dos caballeros; fue tan su conmoción, que sacó el revolver y disparó primero a ella y después a sí mismo, una bala en plena boca. Murieron abrazados. — Hacía un cuarto de hora apenas que había salido.
Louis-Ferdinand Céline