La fuerza principal de la conducta es hoy la aspiración a vivir como los ídolos públicos.
Zygmunt Bauman

Frases de Zygmunt Bauman - La fuerza principal de la conducta es hoy la aspiración a vivir como los ídolos públicos.

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Le había pedido que lo hiciera otra vez y otra. Que me lo hiciera. Lo había hecho. Lo había hecho en la untuosidad de la sangre. Y, en efecto, había sido hasta morir. Y ha sido para morirse (El amante).
Marguerite Duras
No soportamos vernos débiles. El diálogo y la búsqueda de las verdades que nos llevan a construir un proyecto común implican escucha, renuncias, reconocimiento de los errores, aceptación de los fracasos y equivocaciones... implican aceptar la debilidad
Papa Francisco
El hombre fue creado con una individualidad propia y dotado de todos los atributos indispensables para evolucionar por sí mismo hacia un fin superior.
Carlos Bernardo Gonzalez Pecotch
Quienes comparten nuestra niñez, nunca parecen crecer.
Graham Greene
Hay muchas variantes del liberalismo. Hay un liberalismo de gobierno cero; anarquista. Hay un liberalismo de gobierno limitado. Comparten un montón en términos de sus valores fundamentales. Si los llevas hasta sus últimos términos, son diferentes. No parece importar en la práctica, porque ambos queremos trabajar en la misma dirección.
Milton Friedman
En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en cambio, las palabras son admitidas cuando ya están a punto de morir, gastadas por el uso, y sus definiciones rígidas parecen colgadas de un clavo
Gabriel García Márquez
El mayor terror de los talibanes ha resultado ser un niña de 14 años armada con unos libros.
Malala Yousafzai
Éstos son los términos exactos del problema. Una lucha entre un régimen antidemocrático, comunista y oriental y otro régimen antidemocrático, anticomunista y europeo, cuya fórmula exacta sólo la realidad española, infinitamente pujante, modelará
Gregorio Marañón
La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano.
Victor Hugo
El hombre puede creer en lo imposible, pero no creerá nunca en lo improbable.
Oscar Wilde