Yo cocía el ramen mientras oía el ruido estrepitoso de la licuadora haciendo los dos zumos, en la cocina, de madrugada. Podría pensarse que era algo extraordinario pero también podría pensarse que era algo sin importancia. Y que era un milagro y, también, que era algo natural. Sea como sea, guardo en mi corazón una emoción suave que desaparece cuando se expresa con palabras. El futuro es largo. En las noches y mañanas que irán sucediéndose, alguna vez, quizás este momento se convierta en un sueño.
Banana Yoshimoto

Frases de Banana Yoshimoto - Yo cocía el ramen mientras oía el ruido estrepitoso de la licuadora haciendo los dos zumos, en la cocina, de madrugada. Podría pensarse que era algo extraordinario pero también podría pensarse que era algo sin importancia. Y que era un milagro y, también, que era algo natural. Sea como sea, guardo en mi corazón una emoción suave que desaparece cuando se expresa con palabras. El futuro es largo. En las noches y mañanas que irán sucediéndose, alguna vez, quizás este momento se convierta en un sueño.

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Sea lo que quiera Dios que sea, mi delito es la torpeza de ignorar que hay quien no tiene corazón, y va quemando, va quemándome y me quema.* (¿Y, ¿si fuera ella?)
Alejandro Sanz
Volvió a aflojársele el interés. Bebió más Ginebra.
George Orwell
Hacer del juego un negocio no puede compararse con el negocio del juego.
Ambrose Bierce
El cristianismo... Imparte a los hombres una doble vida y ofrece los goces imaginarios del cielo como un solaz para las miserias reales de esta vida
Karl Marx
Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.
George Orwell
Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más temerosos.
François Fénelon
El tipo de división del trabajo, como lo llamó William James, que consiste en amar a la propia familia pero ser diferente al extraño, es un signo de una incapacidad básica de amar.
Erich Fromm
El camino del vicio no solamente se desliza, sino que se precipita hacia abajo.
Séneca
Una derrota peleada vale más que una victoria casual
José de San Martín
Un hombre le había injuriado malamente y no tomó pena ni se movió por ello, y como un amigo suyo se maravillase mucho, díjole: A mí no me dice mal, porque lo que dice no me compete a mí ni en mí se hallará. Al revés lo hace ahora el común de la gente que más se altera cuando no merece las injurias que se les dicen.
Erasmo de Róterdam