Se ha llegado a decir que la más alta alabanza de Dios está en la negación del ateo, que encuentra la Creación lo bastante perfecta como para poder prescindir de un Creador
Marcel Proust

Frases de Marcel Proust  - Se ha llegado a decir que la más alta alabanza de Dios está en la negación del ateo, que encuentra la Creación lo bastante perfecta como para poder prescindir de un Creador

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La verdadera, la auténtica teoría científica, no sólo debe abarcar todo el material existente, sino que debe abrir amplias posibilidades para el estudio ulterior y – permítasenos expresarnos así – para la experimentación ilimitada.
Iván Pávlov
Mi libertad es secreta y mi libreta siempre esta incompleta porque la mente de un poéta no se queda quieta.
Nach
Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.
Antoine de Saint-Exupéry
Hice una alianza con Dios: que El no me mande visiones, ni sueños, ni siquiera ángeles. Estoy satisfecho con el don de las Escrituras Sagradas, que me dan instrucción abundante y todo lo que preciso conocer tanto para esta vida cuanto para lo que ha de venir.
Martín Lutero
La inteligencia, el patriotismo, la religión y una firme confianza en ese Dios tan poderoso que siempre dispensó sus favores a ese país, es todo cuanto necesitamos para resolver satisfactoriamente nuestras diferencias.
Abraham Lincoln
Por un pequeño bocado de carne privamos a un alma del Sol y de la luz y del gozo de la porción de vida y tiempo por la que había nacido al mundo.
Plutarco
No existe el presente: Lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado.
Michel de Montaigne
Lo llamaron científico, estadista y pensador. Pero nunca fue tan feliz como cuando lo llamaron Bichi.
Roberto Fontanarrosa
Nada es más fácil que vender valores al público cuando se le puede mostrar hasta que punto han subido ya
André Kostolany
La borró de la fotografía de su vida no porque no la hubiese amado, sino, precisamente, porque la quiso. La borró junto con el amor que sintió por ella.
Milan Kundera