Los grandes señores son casi las únicas personas de las que se puede aprender tanto como de los campesinos; su conversación está adornada con todo lo que se refiere a la tierra, las mansiones tal como se habitaban antaño, los usos antiguos, todo lo que el mundo del dinero ignora profundamente.
Marcel Proust

Frases de Marcel Proust  - Los grandes señores son casi las únicas personas de las que se puede aprender tanto como de los campesinos; su conversación está adornada con todo lo que se refiere a la tierra, las mansiones tal como se habitaban antaño, los usos antiguos, todo lo que el mundo del dinero ignora profundamente.

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Soy tan lista que puedo negarme cualquier sueño.
Chuck Palahniuk
Mucho más lo creería si os viera hacer frente a alevosos ataques; la virtud de aquella esposa que no corre nunca el riesgo de ser seducida no es la que sale mejor parada, sino la de esa otra que tan segura se siente de sí misma que, sin temor alguno, se expone a cualquier cosa.
Marqués de Sade
Toma la actitud de un estudiante, nunca seas demasiado grande para hacer preguntas, nunca sepas demasiado para aprender algo nuevo.
Og Mandino
Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte.
Ernesto Sabato
El amor físico es un instinto natural, como el hambre y la sed; pero la permanencia del amor no es un instinto.
André Maurois
Nuestro ADN es de una empresa de consumo, estamos hechos para un cliente que sabe diferenciar lo bueno de lo malo. Creo que nuestro trabajo es ser responsables por la totalidad de la experiencia del usuario. Y si no cumple sus expectativas, es totalmente nuestra culpa, así de simple
Steve Jobs
¿Acaso hemos nacido para trabajar como los animales?
Benito Pérez Galdós
Amo el amor que se reparte en besos, lecho y pan. Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz. Amor que quiere libertarse para volver a amar. Amor divinizado que se acerca Amor divinizado que se va.
Pablo Neruda
Leones en casa, zorras en lo razo.
Plutarco
Así deberíamos vivir: como si nos viesen, y pensar como si alguien pudiera asomarse a nuestro interior.
Séneca