No hay ninguna otra alternativa para los dioses: o son la voluntad de poder —y mientras serán dioses de un pueblo— o son, por el contrario, la impotencia del poder — y entonces se vuelven necesariamente buenos...
Friedrich Nietzsche

Frases de Friedrich Nietzsche - No hay ninguna otra alternativa para los dioses: o son la voluntad de poder —y mientras serán dioses de un pueblo— o son, por el contrario, la impotencia del poder — y entonces se vuelven necesariamente buenos...

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Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad; si lo hiciera, dejaría de ser artista.
Oscar Wilde
En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En la escuela te dan oportunidades para ir aprobando tus exámenes, para que tus tareas te resulten más fáciles y llevaderas. Esto no te ocurrirá en la vida real
Bill Gates
Si hemos aprendido algo en la historia de la invención y el descubrimiento es que, a largo plazo (y a menudo en el corto), las más atrevidas profecías parecen irrisoriamente conservadoras.
Arthur C. Clarke
Y si no hicieras nada más que escribir tu vida, toda tu vida, al menos la habrías creado.
Elias Canetti
En política todo es posible, incluso lo contrario de ese todo
André Kostolany
Por así decirlo, la religión es lo más profundo y tranquilo del mar, que sigue tranquilo por alto que las olas suban.
Ludwig Wittgenstein
La más poderosa arma de la ignorancia es el material impreso
León Tolstoi
Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo.
Umberto Eco
Estamos comenzando a mirar lo que el padre libertador imaginaba: una inmensa región donde debe reinar la justicia, la igualdad y la libertad, ¡fórmula mágica para la vida de las naciones y la paz entre los pueblos!.
Hugo Chávez
Quiero una pureza clásica, donde la porquería sea porquería y los ángeles sean ángeles.
Henry Miller