Hay tres clases de compañeros: unos buenos, otros malos, y otros, en fin, que no son ni lo uno ni lo otro. Debéis procurar la amistad de los primeros; ganaréis mucho huyendo completamente de los segundos; en cuanto a los últimos, tratadlos cuando os sea necesario,evitando toda familiaridad
Juan Bosco

Frases de Juan Bosco - Hay tres clases de compañeros: unos buenos, otros malos, y otros, en fin, que no son ni lo uno ni lo otro. Debéis procurar la amistad de los primeros; ganaréis mucho huyendo completamente de los segundos; en cuanto a los últimos, tratadlos cuando os sea necesario,evitando toda familiaridad

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Cada día, cada hora, año tras año, es necesario librar una lucha por el derecho a ser un hombre, ser bueno y puro. Y en esa lucha no debe haber lugar para el orgullo no la soberbia, sólo para la humildad. Y si en un momento terrible llega la hora desesperada, no se debe temer a la muerte. No se debe temer si se quiere seguir siendo un hombre
Vasili Grossman
Necesitaba consolarme. A menudo acudía a unas veladas que tenía lugar en casa de un viejo amigo aun sabiendo que sólo me dejaban las heces de una charla vacía y un regusto amargo.
Yukio Mishima
El mundo puso el pecado y nosotros la ocasión
Marguerite Duras
El arte de leer es, en gran parte, el arte de volver a encontrar la vida en los libros y, gracias a ellos, de comprenderla mejor.
André Maurois
Y solo ante el papel puedo eliminar tensión, él me entiende y no me cobra 80 euros por sesión
Nach
¿Napoleón emperador? Es un hombre como los demás -dijo Beethoven a su discípulo -. ¡Ahora va a pisotear todos los derechos humanos, sólo se guiará por su ambición, querrá ponerse por encima de todos, y se convertirá en un tirano!
Ludwig van Beethoven
En materia de negocios, nada hay efectivo mientras no estén terminados.
Charles Maurice de Talleyrand
El presente es el culpable de todos los dolores.
Elias Canetti
Aquel que tú crees que ha muerto, no ha hecho más que adelantarse en el camino.
Séneca
El mayor amigo de la verdad es el tiempo; su más encarnizado enemigo, el prejuicio.
Charles Caleb Colton