Cada vez que hago bien, oh corazón, me invade una dulzura fresca, cuya virtud comprendo; veo dulces sonrisas en bocas que no existen, y manos invisibles que me están aplaudiendo
Agustín Acosta

Frases de Agustín Acosta - Cada vez que hago bien, oh corazón, me invade una dulzura fresca, cuya virtud comprendo; veo dulces sonrisas en bocas que no existen, y manos invisibles que me están aplaudiendo

Más Frases


Hoy es un día azul de primavera, creo que moriré de poesía, de esa famosa joven melancólica no recuerdo ni el nombre que tenía. Sólo sé que pasó por este mundo como una paloma fugitiva: la olvidé sin quererlo, lentamente, como todas las cosas de la vida.
Nicanor Parra
Los rusos han amañado el ajedrez mundial.
Bobby Fischer
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. [Mateo 5:1-12]
Jesús de Nazaret
Fe y duda no son dos géneros de conocimiento: son pasiones contrarias.
Søren Kierkegaard
Los tiranos no han descubierto todavía cadenas capaces de encadenar la mente.
Charles Caleb Colton
Cumplid con vuestro deber y seréis dignos; defended vuestro derecho y seréis fuertes, y sacrificaos si fuere necesario, que después la patria se alzará satisfecha sobre un pedestal inconmovible y dejará caer sobre vuestra tumba un puñado de rosas
Emiliano Zapata
Muy distinto es no decir lo que se piensa que no pensar lo que se dice.
Roberto Fontanarrosa
Trabajar en filosofía -como trabajar en arquitectura, en muchos sentidos- es en realidad un trabajo sobre uno mismo. Sobre la propia interpretación. Sobre el propio modo de ver las cosas -y lo que uno espera de ellas-.
Ludwig Wittgenstein
Aquel que se cree que sabe todo está cerrándose puertas
Donald Trump
Así como me ven de rancherito y con botas, también sé ser estadista y gobernante, y también sé cuándo usar traje y hablar bonito.
Vicente Fox