Mi mayor desgracia ha sido siempre no ser capaz de resistirme a los halagos.
Jean-Jacques Rousseau

Frases de Jean-Jacques Rousseau - Mi mayor desgracia ha sido siempre no ser capaz de resistirme a los halagos.

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Si pudiera exaltar tus bellos ojos y en frescos versos detallar sus gracias, diría el porvenir: Miente el poeta, rasgos divinos son, no terrenales.
William Shakespeare
Todo era de los otros y de nadie, hasta que tu belleza y tu pobreza llenaron el otoño de regalos.
Pablo Neruda
El padre debe ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan sólo el principio pasivo.
Tomás de Aquino
La verdadera era de la información no llegará a las empresas hasta que éstas no estén en disposición de conocer en tiempo real la verdadera situación de sus cuentas.
Larry Ellison
Digo querido y veo tus ojos todavía pegados a mis ojos como atados de amor, mirándonos mirándonos mientras que nos amábamos, mirándome tus ojos, tu cara toda, tú y era de vida o muerte, estar así, mirarnos.
Idea Vilariño
Éstas son las últimas cosas -escribía ella-. Desaparecen una a una y no vuelven nunca más. Puedo hablarte de las que yo he visto, de las que ya no existen; pero dudo que haya tiempo para ello. Ahora todo ocurre tan rápidamente que no puedo seguir el ritmo. No espero que me entiendas.
Paul Auster
Al principio fue la palabra, esa energía que guía tú voz si hablas. Igual que un arma que se activa entre tus labios, alejándote del lodo y de ese ahogo solitario
Nach
Tengo un mapa existencial. Tiene usted está aquí escrito por todas partes.
Steven Wright
Ruego constantemente a Dios para que nazca sobre esta tierra algún gran espíritu, hombre o mujer, encendido en la piedad divina, capaz de librarnos de nuestros horrendos pecados contra los animales, salvar las vidas de criaturas inocentes
Mahatma Gandhi
Se supone que las tres brujas buenas tienen que hacer tres regalos al niño, como belleza, sabiduría y felicidad. El dinero no lo es todo, si sale a su padre ya será guapo y la sabiduría la tendrá que aprender él solo.
Terry Pratchett