Las campañas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible.
José Martí

Frases de José Martí - Las campañas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible.

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Las pruebas pesan más en la balanza que los más elocuentes discursos.
John Ruskin
Lo que es deseable y correcto nunca es imposible
Henry Ford
Desde ese momento, Florentino Ariza la vio con otros ojos. También para ella pasaban los años. Su naturaleza feraz se marchitaba sin gloria, su amor se demoraba en sollozos, y sus párpados empezaban a mostrar la sombra de las viejas amarguras. Era una flor de ayer
Gabriel García Márquez
Sea lo que quiera Dios que sea, mi delito es la torpeza de ignorar que hay quien no tiene corazón, y va quemando, va quemándome y me quema.* (¿Y, ¿si fuera ella?)
Alejandro Sanz
Consíguelo si puedes. No emplearé contra ti ninguna de las armas que el mundo me ofrece. Si la ley que el dedo de Dios ha escrito en nuestros corazones es la que tú dices, yo también soy una criatura de Dios.
James Joyce
El futuro es nuestro refugio ante la feroz competencia de nuestros antepasados.
Gilbert Keith Chesterton
Quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar.
Nicolás Maquiavelo
Quien inventó el primer vestido inventó el amor.
Jean-Jacques Rousseau
Realmente el hombre es el rey de las bestias, porque su brutalidad excede la de ellas. Vivimos de la muerte de otros, somos como cementerios andantes. Llegará el momento en que el hombre verá el asesinato de los animales como ahora ve el asesinato de los hombres.
Leonardo da Vinci
Enumerando todas las dificultades que se me ocurrían, me desanimaba y me pasaba los días sin hacer nada. Fue entonces, lo recuerdo muy bien, cuando él vino como un milagro caído del cielo.
Banana Yoshimoto