Las mujeres, con notables excepciones, son más inteligentes que nosotros, o cuando menos más sinceras consigo mismas sobre lo que quieren o no. Otra cosa es que se lo digan a uno o al mundo. Se enfrenta usted al enigma de la naturaleza. La fémina, babel y laberinto. Si la deja usted pensar, está perdido. Recuerde: corazón caliente y mente fría. El código del seductor
Carlos Ruiz Zafón

Frases de Carlos Ruiz Zafón - Las mujeres, con notables excepciones, son más inteligentes que nosotros, o cuando menos más sinceras consigo mismas sobre lo que quieren o no. Otra cosa es que se lo digan a uno o al mundo. Se enfrenta usted al enigma de la naturaleza. La fémina, babel y laberinto. Si la deja usted pensar, está perdido. Recuerde: corazón caliente y mente fría. El código del seductor

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Tendríamos menos disputas en el mundo si se tomaran las palabras por lo que son, signos de nuestras ideas solamente, y no por ellas mismas
John Locke
La creatividad es ver lo que todo el mundo ve, pero idear un pensamiento nuevo que nunca se ha pensado antes y expresarlo de alguna manera.
Neil DeGrasse Tyson
Toda la historia ha sido la historia de la lucha de clases entre las clases dominadas en distintas etapas del desarrollo social
Friedrich Engels
Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables.
Jesús de Nazaret
Por razones morales soy un ateo, por razones morales. Usted le reconoce a un creador su creación y preparar el mundo para ello, yo prefiero no seguir ese camino creado por alguien que cree que otro lo creo.
Stanisław Lem
Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia.
Bertolt Brecht
¡Pero que economía más grande!
Augusto Pinochet
¡Conciencia! ¡Conciencia! Divino instinto.
Jean-Jacques Rousseau
Mi fe no es muy de iglesia, es una cosa muy íntima y personal ha sido una gran fuente de fortaleza en los momentos de la vida y la muerte.
Bear Grylls
No admitas jamás cosa alguna como verdad sin haber conocido con evidencia que así era; es decir, evitar con sumo cuidado la precipitación y la prevención, y no admitir en mis juicios nada más que lo que se presente tan clara y distintivamente a mi espíritu, que no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda
René Descartes