Yo no digo que todos los hombres sean iguales en su habilidad, carácter o motivaciones, pero sí afirmo que debieran ser iguales en su oportunidad para desarrollar el propio carácter, su motivación y sus habilidades.
John F. Kennedy

Frases de John F. Kennedy - Yo no digo que todos los hombres sean iguales en su habilidad, carácter o motivaciones, pero sí afirmo que debieran ser iguales en su oportunidad para desarrollar el propio carácter, su motivación y sus habilidades.

Más Frases


La felicidad consiste en ser libre, es decir, en no desear nada
Epicteto
Nuestra iglesia ya no quema herejes, apenas imparte anatemas, ha rebajado el nivel de confrontación con la ciencia y las costumbres, pero se ha guardado las llaves de la vida y de la muerte. En ese peaje exige un tributo.
Manuel Vicent
La desesperación infunde valor al cobarde.
Thomas Fuller
Que el verso sea como una llave que abra mil puertas.
Vicente Huidobro
¡La guerra! -La guerra tiene una finalidad sobrenatural-me dices desconocida para el mundo: La guerra ha sido para nosotros... -La guerra es el obstáculo máximo del camino fácil -Pero tendremos, al final, que amarla, como el religioso debe amar sus disciplinas.
Josemaría Escrivá de Balaguer
Humanitario consiste en nunca sacrificar a un ser humano con nuestro propio egoísmo
Albert Schweitzer
Voluntad es la fuerza psíquica que mueve las energías humanas y pone en función las determinaciones de la inteligencia para bien, defensa y superación del individuo.
Carlos Bernardo Gonzalez Pecotch
No he nacido para sólo un rincón, mi patria es todo el mundo.
Séneca
Felipe González es algo indisoluble con la historia del socialismo español y con la historia de España. Es el principal protagonista de unas páginas globalmente brillantes de nuestra Historia
Rosa Díez
Recuerda el asombro general ante la extrañeza de una noche de la que se hablaba como de algo que hay que fijar fuera de la muerte para más adelante poder contarlo a los niños. Y también que ella hubiera sido partidaria de ocultar aquella noche de verano, de convertirla en cenizas
Marguerite Duras