No hay muerte más gloriosa que la del campo de batalla, cuando se combate, por la honra de la patria. Si triunfa, merecerá el perdón de los buenos ecuatorianos; y su gloria no tendrá ya un insuperable obstáculo
Juan Montalvo

Frases de Juan Montalvo - No hay muerte más gloriosa que la del campo de batalla, cuando se combate, por la honra de la patria. Si triunfa, merecerá el perdón de los buenos ecuatorianos; y su gloria no tendrá ya un insuperable obstáculo

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Hay una teoría que dice que los hombres aman con los ojos, y que las mujeres aman con los oídos.
Zsa Zsa Gabor
El que después de vencer se venga, es indigno de la victoria.
Voltaire
Pero en la sociedad burguesa, los antagonismos de clase se han simplificado, quedando reducidos a la pugna fundamental entre proletarios y burgueses.
Felipe González
Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor.
Antoine de Saint-Exupéry
Con la ciencia, las ideas germinan en un lecho de teoría, forma y práctica que impulsan su crecimiento, pero los jardineros debemos tener cuidado... porque algunas semillas son las de la ruina... y las flores más bellas son en ocasiones las más peligrosas
V De Vendetta
Una forma de ayudar es mejorando la vida de la gente que vive allí para que ellos formen parte del esfuerzo para proteger el mundo natural. La combinación de pobreza extrema con una población creciente lleva a la destrucción del medio ambiente porque esta gente está tratando de sobrevivir.
Jane Goodall
Cada uno de los movimientos de todos los individuos se realizan por tres únicas razones: por honor, por dinero o por amor.
Marlene Dietrich
La libertad sin educación es siempre un peligro; la educación sin libertad resulta vana...
John F. Kennedy
Cuando atravesamos tiempos difíciles, cuando tomamos grandes decisiones como país, es inevitable que se agiten las pasiones y surjan controversias
Barack Obama
En cuanto empecé a caer en la cuenta de la pérdida que había sufrido, comencé a entristecerme sobremanera; entonces me dirigí a una imagen de Nuestra Señora y le rogué con muchas lágrimas que me tomase por hija suya.
Santa Teresa de Jesús