La alegría verdadera no ha de cesar ni volverse jamás contra ti. Séneca
Si yo ordenara -decía frecuentemente-, si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía Antoine de Saint-Exupéry
El amor empieza por amor; de la más estrecha amistad no se puede pasar sino a un amor muy débil. Jean de la Bruyere
Juzgar a los demás es un trabajo estéril Tomás de Kempis
Los enemigos de la patria y de las libertades de los pueblos, siempre han llamado bandidos a los que se sacrifican por las causas nobles de ellos Emiliano Zapata
Nada prende tan pronto de unas almas en otras como esa simpatía de la risa. Jacinto Benavente
A cualquier precio adquiere la heredad del mal vecino Ramón Llull
Bendito el corazón que se puede doblar porque nunca se romperá Albert Camus
Ellos son los que nos esclavizan; y no contentos con esto, pues nos aborrecen a muerte, no han de parar hasta extinguir nuestra raza. Todos son enemigos de nuestra Patria (...) siempre encarnizados. Nos están carcomiendo el cuerpo y aniquilando el espíritu, y aspiran a nuestra muerte. Sabino Arana
Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio José Martí
¡Siguiéndoos, Jesús, no me puedo perder! Ignacio de Loyola