Es la hora en que me quedo solo y, mientras los demás duermen, abro el cajón donde guardo mis tesoros. Contemplo tus zapatillas, el pañuelo, tus cabellos, el retrato, releo tus cartas y aspiro tu perfume almizclado. ¡Si supieras lo que siento!
Gustave Flaubert

Frases de Gustave Flaubert - Es la hora en que me quedo solo y, mientras los demás duermen, abro el cajón donde guardo mis tesoros. Contemplo tus zapatillas, el pañuelo, tus cabellos, el retrato, releo tus cartas y aspiro tu perfume almizclado. ¡Si supieras lo que siento!

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Qué fácil es protestar por la bomba que cayó a mil kilómetros del ropero y del refrigerador
Silvio Rodríguez
Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño
Napoleon Hill
La guerra no es una ley natural, ni siquiera una ley de la naturaleza humana. Existe porque los hombres así lo desean; y sabemos, así nos lo enseña la historia, que la intensidad de ese deseo ha variado desde el cero absoluto hasta el máximo frenesí.
Aldous Huxley
Amad. Es el único bien que hay en la vida.
George Sand
Si un individuo posee la base espiritual necesaria, no se dejará vencer por la tentación tecnológica y la locura de poseer. Sabrá encontrar el justo equilibrio, sin pedir demasiado. El peligro constante es abrir la puerta a la codicia, uno de nuestros más encarnizados enemigos, y ahí reside el verdadero trabajo del espíritu.
Dalai Lama
Si el Tao se pierde, queda la virtud; Si la virtud se pierde queda la amabilidad; Si la amabilidad se pierde, queda la justicia; Si la justicia se pierde, queda la religión
Lao-Tse
Enfrentar un cadáver al menos una vez. La ausencia absoluta de la vida es el enfrentamiento más inquietante y desafiante que usted siempre tendrá.
David Bowie
El éxito es un 99 por ciento de fracaso
Soichiro Honda
Escribir bien es gloria y mérito de algunos hombres, de otros sería gloria y mérito no escribir nada.
Jean de la Bruyere
El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.
Viktor Frankl