Poseo tres cualidades preciosas que guardo en mí como un preciado tesoro: la primera se llama AMOR; la segunda MODESTIA; la tercera se llama HUMILDAD.
Lao-Tse

Frases de Lao-Tse - Poseo tres cualidades preciosas que guardo en mí como un preciado tesoro: la primera se llama AMOR; la segunda MODESTIA; la tercera se llama HUMILDAD.

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La organización de este torneo (Buenos Aires 1939), único en cuanto a sus proporciones en la historia ajedrecística, demuestra también que el gran sentido cultural de nuestro juego -que asocia tan felizmente los elementos del deporte y de las artes- es en la hora actual reconocido sin discusión por el mundo entero.
Alexander Alekhin
Aquí sentado, tan endeble y vulnerable, callado mientras dejo que el diablo me hable. Me confunde, su voz me aturde y me abandono, solo si cierro los ojos veo ese trono que merezco y que no tengo. Jamás pondré mi alma en venta, prefiero ser feliz don nadie a ser leyenda muerta
Nach
Acusar a los demás de nuestras propias desgracias es consecuencia de nuestra ignorancia; acusarse a sí mismo es comenzar a entenderse, no acusar ni a otros ni a sí, esa es la verdadera sabiduría.
Epicteto
A cada rato uno naufraga en lagunas educacionales. Cuando hay que detener un taxi uno piensa por qué diablos no enseñan a silbar desde el primer grado. O a desengrasar ollas, salir de un ascensor atascado, cambiar un caucho o llenar un formulario.
Isabel Allende
Cuando alguien te lame las suelas de los zapatos, colócale el pie encima antes de que comience a morderte.
Paul Valéry
La reelección inmediata no me convence, porque entonces puede ponerse el Gobierno a buscarla, es una de sus expresiones. Si yo, como Presidente, propongo que se amplíe el período presidencial a cinco años, debe ser para el siguiente, no para mí. Porque si yo gano la Presidencia, el pueblo va a votar para darme un mandato por cuatro añosc
Alvaro Uribe
El dueño del cielo azul me pidió que le de la mano, y mi corazón lloró de amor.
Celeste Carballo
La riqueza nunca debería ser tu meta en la vida. La verdadera riqueza esta en el corazón, no en la cartera.
Og Mandino
Para morir de amor hay que tener tiempo
André Maurois
Es cuestión de palabras y no obstante ni tú ni yo jamás,después de lo pasado, convendremos en quién la culpa está
Gustavo Adolfo Bécquer