Todas las palabras fueron alguna vez un neologismo.
Jorge Luis Borges

Frases de Jorge Luis Borges - Todas las palabras fueron alguna vez un neologismo.

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La enorme capacidad mental, en la que sin ella no puede un jugador de Ajedrez existir, es demasiado requerida por el Ajedrez al grado de que nunca podrá liberar su mente de este juego.
Albert Einstein
No se aprende filosofía, sólo se aprende a filosofar.
Immanuel Kant
El comportamiento ético de un hombre debería basarse con eficacia en la compasión, en la educación, y en las relaciones sociales. Las bases religiosas no son necesarias. Sin duda, el hombre estaría en mal estado si tuviera que estar atado al temor del castigo y a la esperanza de la recompensa tras la muerte.
Albert Einstein
Ya que el Nuevo Mundo tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que federarse los diferentes estados
Simón Bolívar
Es curioso cómo instintivamente una protege la imagen de sí mismo de la idolatría o cualquier otro tipo de manipulación que podría hacer ridículo, o muy a diferencia de la original que se cree más.
Virginia Woolf
El hombre de genio ha de obtener lo que necesita para no depender de nadie. Mas si obtenida esta tranquilidad pierde el tiempo en aumentar su fortuna, no es un hombre de genio, sino un miserable
Charles Baudelaire
El mundo de la literatura, el mundo del arte, es el mundo de la perfección, es el mundo de la belleza.
Mario Vargas Llosa
El 2015 será mi año. Sé que los de la división peso pluma sólo se quejan, y no tienen que estar de acuerdo. De hecho, pueden odiar esa realidad, ¿pero serán obligados a aceptarla!.
Conor McGregor
El corazón quiere lo que quiere. No hay una lógica para estas cosas. Tú conoces a alguien y te enamoras, eso es todo.
Woody Allen
La búsqueda de la verdad por parte del creyente se realiza confrontando la búsqueda de la Palabra proclamada y la búsqueda de la razón. De este modo, por una parte, la fe se profundiza y purifica, y, por otra, el pensamiento también se enriquece, porque se le abren nuevos horizontes.
Benedicto XVI