En España no se respeta la identidad y no hablo de la ideológica sino de la de lugar, de que España es lo que es con lo bueno y con lo malo. Somos un país de broncas, de alegrías y tristezas y de una serie de cosas que nos definen, como la tapa con los amigos, la Guerra Civil periódica que vivimos en España, la mala leche y el toro también.
Arturo Pérez-Reverte

Frases de Arturo Pérez-Reverte - En España no se respeta la identidad y no hablo de la ideológica sino de la de lugar, de que España es lo que es con lo bueno y con lo malo. Somos un país de broncas, de alegrías y tristezas y de una serie de cosas que nos definen, como la tapa con los amigos, la Guerra Civil periódica que vivimos en España, la mala leche y el toro también.

Más Frases


Comida hecha, compañía deshecha.
Proverbio
Es culpa mía, culpa mía personal, si el mundo va mal.
Fiódor Dostoyevski
Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso
Jesús de Nazaret
La muerte se está vengando siempre de nuestras vacilaciones; la vida se compone de 3 etapas, vacilar, vacilar y morir; la muerte en cambio no vacila frente a nosotros
Mario Benedetti
Siempre se debe preferir el bien general al particular. Nuestro beneficio particular no debe tomarse en cuenta cuando se trata del bien común
Juan Bosco
Habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios
Pablo de Tarso
Me permito aclarar que no soy tan optimista como para creer que ya tengo un aliado, sólo porque usted sea un ser humano como yo quisiera que lo fuese. Me encuentro en una situación demasiado anormal para convencer a alguien de la veracidad de mi relato. Aunque usted sea un ser humano, dudo que reconozca una esencia humana en mí.
Kōbō Abe
Si nuestros padres han concurrido con sus esfuerzos a la conquista del derecho y de la libertad en una gran parte del continente Sud Americano, nosotros tenemos el deber de enseñar y difundir ese derecho.
Leandro Alem
Cuando el hombre concentra toda su energía en el cumplimiento del deber, se acerca a Dios.
Ralph Waldo Emerson
Si yo ordenara -decía frecuentemente-, si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía
Antoine de Saint-Exupéry