2do. Diluvio. Noche de la noche llega ante las aguas y el fuego. Hombres meditad. El mar avanzará, inundará en diluvio, se derretirán los cascos polares. El eje de la Tierra regresará y el ecuador será polos. El mar será sangre. Final de finales
Benjamín Solari Parravicini

Frases de Benjamín Solari Parravicini - 2do. Diluvio. Noche de la noche llega ante las aguas y el fuego. Hombres meditad. El mar avanzará, inundará en diluvio, se derretirán los cascos polares. El eje de la Tierra regresará y el ecuador será polos. El mar será sangre. Final de finales

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Las cadenas, las delaciones, las mentiras, las traiciones, los cadalsos hacen esclavos y producen crímenes; sólo a la tolerancia pertenece establecer y conquistar los corazones; sólo ella, ofreciéndole virtudes, las inspira y las hace adorar.
Marqués de Sade
Los hombres se parecen a esos relojes de cuerda que andan sin saber por qué. Cada vez que se engendra un hombre y se le hace venir al mundo, se da cuerda de nuevo al reloj de la vida humana, para que repita una vez más su rancio sonsonete gastado de eterna caja de música, frase por frase, tiempo por tiempo, con variaciones apenas imperceptibles.
Arthur Schopenhauer
Mi personaje surgió posiblemente de la observación de muchos tipos que conozco, y que son parecidos a Cantinflas.
Cantinflas
Yo también cuando era joven, dejaba la lengua ociosa y hacía obrar a la mano; más ahora, al tocar la realidad, veo que los hombres, la lengua, no el trabajo, es la que todo lo gobierna.
Sófocles
No toda esperanza esta muerta, aun hay pueblos que despiertan, cansados de que tiranos vivan en palacios a costa de sus vidas de mierda
Pablo Hasél
Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas.
Antonio Machado
Lo más importante intelectualmente hoy no es tanto comprender los motivos de los terroristas, sino los nuestros para resistirles sin emplear sus propias armas.
Fernando Savater
En las grandes cosas los hombres se muestran como les conviene mostrarse. En las pequeñas, como son
Nicolas Chamfort
Imposible librarse de los cuernos, único requisito ser casado
Nicanor Parra
Siempre que lo que se disputa en el juego no es ni el amor ni el odio, las mujeres juegan torpemente.
Friedrich Nietzsche