Ella no me amó a mí, sino al que yo deseaba ser, y siempre me reprochó que no hubiese cumplido mis deseos.
André Gide

Frases de André Gide - Ella no me amó a mí, sino al que yo deseaba ser, y siempre me reprochó que no hubiese cumplido mis deseos.

Más Frases


Nunca podemos juzgar la vida de los demás, porque cada uno sabe de su propio dolor y de su propia renuncia. Una cosa es suponer que uno está en el camino cierto; otra es suponer que ese camino es el único
Paulo Coelho
La mayoría de las personas prefieren confesar los pecados de los demás.
Graham Greene
Hay una raya esquizoide dentro de la familia de todos modos, así que me atrevo a decir que estoy afectado por eso. La mayoría de las personas en mi familia han estado en algún tipo de institución mental, como para mi hermano que no quiere irse. Le gusta mucho.
David Bowie
Todos los hombres son dioses para su perro. Por eso hay tanta gente que ama a sus perros más que a los hombres.
Aldous Huxley
Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.
Heráclito
Dios no hizo bien las cosas: deberíamos vivir tantas veces como los árboles, que pasado un año malo echan nuevas hojas y vuelven a empezar. Nosotros sólo una primavera, sólo un verano y al hoyo...Por eso has de echar bien tus ramas desde ahora. Yo nací en pedregal y no me quejo, llegué a enderezarme solo. Pero pude haber florecido mejor...
José Luis Sampedro
Las naciones marchan hacia su grandeza al mismo paso que avanza su educación
Simón Bolívar
No hay, por otro lado, diálogo si no hay humildad. La pronunciación del mundo, con el cual los hombres lo recrean permanentemente, no puede ser un acto arrogante. El diálogo, como encuentro de los hombres para la tarea común de saber y actuar, se rompe si sus polos (o uno de ellos) pierde la humildad.
Paulo Freire
Bushido es la aceptación total de la vida, vivir incluso cuando ya no tenemos deseos de vivir. Esto se logra sabiendo morir en cada instante de nuestra vida, viviendo el instante, el aquí y ahora, sumido en el eterno presente, en vez de abandonar el campo de batalla cotidiano.
Yamamoto Tsunetomo
Contra la poesía de las nubes nosotros oponemos la poesía de la tierra firme, cabeza fría, corazón caliente.
Nicanor Parra