Amándome desordenadamente me perdí. Amándote a ti solo., buscándote, te encontré y me encontré Tomás de Kempis
El mayor engaño que padecen los hombres es el de sus propias opiniones. Leonardo da Vinci
Dios ayuda a los que se ayudan. Anónimo
El día que el hombre se diese cuenta de sus profundas equivocaciones, habría terminado el progreso de la ciencia. Marie Curie
El secreto del alma de las mujeres consiste en carecer de ella en absoluto Enrique Jardiel Poncela
La fidelidad comprada siempre es sospechosa y, generalmente, de corta duración Tácito
Ser tirano no es ser, sino dejar de ser, y hacer que dejen de ser todos. Francisco de Quevedo
No puedes aprender las lecciones de los demás en su nombre. Todos deben hacer por sí mismos el trabajo, y así lo harán cuando estén preparados. Louise Hay
¡Ojalá Dios me diera una clara señal! Como hacer un gran depósito a mi nombre en un banco suizo Woody Allen
Supongo que estaba delante de la televisión esperando la noticia de su muerte, porque a los 22 años que tenía entonces, estudiaba, porque es lo que toca cuando uno tiene la suerte de estudiar. José María Aznar
Una mentita nunca vive hasta hacerse vieja. Sófocles