Cuando te conocí mi corazón tenía más hambre que piojo de peluca. Los piojos de peluca son así, capaces de morirse de hambre en la mitad de la belleza que no les da de comer.
Juan Gelman

Frases de Juan Gelman - Cuando te conocí mi corazón tenía más hambre que piojo de peluca. Los piojos de peluca son así, capaces de morirse de hambre en la mitad de la belleza que no les da de comer.

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..., contraste o contrariedad es también una conexión entre ideas, pero puede, quizá, considerarse una mezcla de causa y semejanza.
David Hume
Los viejos todo lo creen, los adultos todo lo sospechan, pero los jóvenes todo lo saben.
Oscar Wilde
Es el fascismo el que ha reformado el carácter de los italianos, eliminando de nuestras almas toda escoria impura, templandolas para todos los sacrificios y dando así al rostro italiano su verdadero aspecto de fuerza y de belleza
Benito Mussolini
La oscura esfera de lo oscuro ha inundado mi ámbito y se cierra como el beso de dos cúpulas.
Hanni Ossott
Sería mi suposición de que Madonna no es una mujer muy feliz. Desde mi propia experiencia, después de haber pasado por cambios personales así, tener esa necesidad de ser el centro de atención no es un lugar agradable para estar.
David Bowie
No puede haber conocimiento pues los educandos no son llamados a conocer sino a memorizar el contenido narrado por el educador. No realizan ningún acto cognoscitivo, una vez que el objeto que debiera ser puesto como incidencia de su acto cognoscente es posesión del educador y no mediador de la reflexión crítica de ambos.
Paulo Freire
Dejamos de conocer a la gente que conocemos y creemos haber esperado a quienes no conocemos
Marguerite Duras
Tú no ves lo que eres, sino su sombra.
Rabindranath Tagore
Yo no me siento el mejor narrador chileno, ni siquiera me preocupa eso. A mí lo único que me interesa en el momento de escribir es hacerlo con una mínima decencia, que no me avergüence al cano de un tiempo de lo que he escrito, no lanzar palabras al vacío.
Roberto Bolaño
Él (Dios que prohibió a Adán y a Eva comer los frutos del árbol de la ciencia) quería, pues, que el hombre, privado de toda conciencia de sí mismo, fuera por siempre una bestia eterna, en cuatro patas ante dios viviente, su creador y su amo.
Mijaíl Bakunin