La Revolución francesa, obra de la filosofía. Pero qué salto desde el cogito ergo sum hasta el primer grito de ¡A la Bastille! resonando en el Palais Royal. Para la Bastilla fue la trompeta del Juicio Final.
Georg Christoph Lichtenberg

Frases de Georg Christoph Lichtenberg - La Revolución francesa, obra de la filosofía. Pero qué salto desde el cogito ergo sum hasta el primer grito de ¡A la Bastille! resonando en el Palais Royal. Para la Bastilla fue la trompeta del Juicio Final.

Más Frases


Imagen. Reflejo y reflector, acumulador y conductor.
Robert Bresson
La mayoría de la gente debería estar hablando de cómo Floyd Mayweather es un gran futuro miembro del Salón de la Fama invicto, que es su propio promotor y que trabaja muy duro para llegar a donde está. En cambio, lo único que se oye es el odio y la envidia.
Floyd Mayweather
Me recuerda a algo que mi abuelo solía decirme, el decía subiré las escaleras para tirarme a tu abuela. Él era un hombre sincero y no quería mentirle a un niño de 4 años.
George Carlin
Eres tú, mi suerte, eres tú, tan fuerte, eres tú, tú, tan diferente surges y de repente la vida olvida a la muerte.
Nach
La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte.
Juan Pablo II
La comida siempre ha sido una parte importante en la cultura china -masculló Chen, ocupado comiendo-. Como dice Confucio: "Disfrutar de la comida y el sexo forma parte de la naturaleza humana". - ¿De veras? -nunca había leído esa cita. No podía ser que él se la hubiera inventado, ¿Verdad? Le pareció captar una ligera nota de humor en su tono.
Qiu Xiaolong
La tiranía de la ignorancia es... la más dura y lóbrega de las esclavitudes.
Juan Luis Vives
Demasiada sensatez en los jóvenes es mala señal.
Baltasar Castiglione
Hay un viejo chiste, Dos mujeres de edad en un hotel de alta montaña comenta una a la otra, ¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!, y contesta la otra: ¡Y además las raciones son tan pequeñas!. Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y sin embargo se acaba demasiado deprisa.
Woody Allen
Nunca había hablado con ella, si exceptuamos esas pocas palabras de ocasión, y, sin embargo, su nombre era como un reclamo para mi sangre alocada.
James Joyce