El pobre Dios tan solo tan sin nadie y tan sin vírgenes
Mario Benedetti

Frases de Mario Benedetti - El pobre Dios tan solo tan sin nadie y tan sin vírgenes

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El sistema de la banca nosotros lo hemos reprobado por igual. Yo lo contemplo como un borrón en todas nuestras constituciones, que, si no se protegen, terminará en su destrucción, ya que ya están siendo golpeadas por los jugadores corruptos, y está arrasando en su progreso, la fortuna y la moral de nuestros ciudadanos.
Thomas Jefferson
Cuando defiendes públicamente tus ideas, debes esforzarte para vivir de acuerdo con ellas. Y porque piensa que él es lo que habla, el guerrero acaba transformándose en lo que dice.
Paulo Coelho
Si fuera cierto uno de los principales argumentos a favor de la pena de muerte, es indiscutible que sólo se hubiera tenido que aplicar la primera vez.
Jaume Perich
El sufrimiento nos hace egoístas porque nos absorbe por entero: sólo más tarde, en forma de recuerdo, nos enseña la compasión.
Marguerite Yourcenar
No lo sé, procuro no cargar mi memoria con datos que puedo encontrar en cualquier manual, ya que el gran valor de la educación no consiste en atiborrarse de datos, sino en preparar al cerebro a pensar por su propia cuenta y así llegar a conocer algo que no figure en los libros.
Albert Einstein
Siempre he sido muy meditativo y yo siento que la música es como un sacramento que habla de cosas magníficas.
Paul David Hewson
Es otro de los inconvenientes de padecer una desgracia: al que la sufre los efectos le duran mucho más de lo que dura la paciencia de quienes se muestran dispuesto a escucharlo y acompañarlo, la incondicionalidad nunca es muy larga si se tiñe de monotonía.
Javier Marías
Kim ha estado entrando y saliendo de la cárcel, en arresto domiciliario y había estado huyendo de la policía durante bastante tiempo. Tratar de explicar esto a mi sobrina y a mi hija fue difícil.
Eminem
Toda enfermedad viene causada por algo que no es una enfermedad.
Javier Marías
Por así decirlo, la religión es lo más profundo y tranquilo del mar, que sigue tranquilo por alto que las olas suban.
Ludwig Wittgenstein