La verdadera educación no sólo consiste en enseñar a pensar sino también en aprender a pensar sobre lo que se piensa y este momento reflexivo -el que con mayor nitidez marca nuestro salto evolutivo respecto a otras especies- exige constatar nuestra pertenencia a una comunidad de criaturas pensantes.
Fernando Savater

Frases de Fernando Savater - La verdadera educación no sólo consiste en enseñar a pensar sino también en aprender a pensar sobre lo que se piensa y este momento reflexivo -el que con mayor nitidez marca nuestro salto evolutivo respecto a otras especies- exige constatar nuestra pertenencia a una comunidad de criaturas pensantes.

Más Frases


La vida se extingue allí donde existe el empeño de borrar las diferencias y las particularidades por la vía de la violencia
Vasili Grossman
...los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y? si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos? son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad
Albert Einstein
Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.
George Orwell
El arte no consiste en representar cosas nuevas, sino en representar con novedad.
Ugo Foscolo
¡Para qué hemos nacido como hombres. Si nos dan una muerte de animales!
Nicanor Parra
El hombre que no debe seguir tal como es, es necesario verlo también como podría ser y acostumbrarse a esa visión
Bertolt Brecht
No os toméis la vida demasiado en serio; de todas maneras no saldréis vivos de ésta
Bernard le Bovier de Fontenelle
Quien buscase signos de que una divinidad irónica mueve sus dedos tras el gran juego del mundo, encontraría un apoyo no pequeño en el enorme signo de interrogación que se llama cristianismo.
Friedrich Nietzsche
La fidelidad debería ser facultativa.
Nélson Rodrigues
Y resulta evidente que ningún arte ni gobierno dispone lo provechoso para sí mismo, sino que, como veníamos diciendo, lo dispone y ordena para el gobernado, mirando al bien de éste, que es el más débil, no al del más fuerte.
Platón