Nosotros los revestimos con títulos espléndidos, aunque sean criminalísimos: a éste lo llamamos católico, a aquél serenisimo, a uno ilustrisimo, a otro augusto a todos los denominamos dilectos hijos.
Erasmo de Róterdam

Frases de Erasmo de Róterdam - Nosotros los revestimos con títulos espléndidos, aunque sean criminalísimos: a éste lo llamamos católico, a aquél serenisimo, a uno ilustrisimo, a otro augusto a todos los denominamos dilectos hijos.

Más Frases


Tantos hombres en la cabeza y todo lo que han dicho. Y, sin embargo, uno mismo tiene que encontrarlo otra vez y decirlo.
Elias Canetti
Conozco los secretos que te guardas bajo llave, y es que tuve dos maestros: señor libro y señor calle
Nach
El hombre es como la espuma del mar, que flota sobre la superficie del agua y cuando sopla viento se desvanece como si no hubiera existido. Así arrebata la muerte nuestras vidas
Jalil Gibran
Hoy comienza una nueva etapa de la historia de España.
Juan Carlos de Borbón
La libertad hubiera sido herir tu pensamiento, trasponer el umbral de tu mirada, ser tú, ser tú de otra manera. Abrirte, como una flor, la infancia, y aspirar su esencia y devorarla. Hacer comunes humo y piedra. Revocar el mandato de ser. Entrar. Entrarnos uno en el otro. Trasponer los últimos límites. Reunirnos
Antonio Gala
Los santos son personas que se han librado del mundo de la materia y han vencido al pecado. Viven en el mundo, pero no pertenecen a él; sus pensamientos están continuamente en el mundo del espíritu. Sus vidas transcurren en santidad, y sus acciones expresan amor, justicia y piedad.
Abdu'l-Bahá
Lo más incomprensible del mundo es que sea comprensible.
Albert Einstein
Yo no sé si soy un estadista. Lo que es cierto es que, de la política, lo que me interesa es mandar.
Manuel Azaña
La mujer tiene el color y el perfume de las rosas, la limpidez y pureza del cristal y sobre todo, su fragilidad.
Félix Lope de Vega y Carpio
La naturaleza hace que los hombres nos parezcamos unos a otros y nos juntemos; la educación hace que seamos diferentes y que nos alejemos.
Confucio