Un hombre le había injuriado malamente y no tomó pena ni se movió por ello, y como un amigo suyo se maravillase mucho, díjole: A mí no me dice mal, porque lo que dice no me compete a mí ni en mí se hallará. Al revés lo hace ahora el común de la gente que más se altera cuando no merece las injurias que se les dicen.
Erasmo de Róterdam

Frases de Erasmo de Róterdam - Un hombre le había injuriado malamente y no tomó pena ni se movió por ello, y como un amigo suyo se maravillase mucho, díjole: A mí no me dice mal, porque lo que dice no me compete a mí ni en mí se hallará. Al revés lo hace ahora el común de la gente que más se altera cuando no merece las injurias que se les dicen.

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Me explicaba que ser un ángel significaba amar lo bueno, no hacer daño a los demás y llevar el cuerpo y la ropa limpios. Mis verdaderos maestros fueron el teatro, los libros, en su momento, y por último personas que no tenían relación con mis padres.
Naguib Mahfuz
Hoy comprometido con mi prometida, diez la llamaron métrica diez la llamaron medida
Kase.O
Ya que la filosofía surge del asombro, un filósofo está obligado a, en su camino, ser un amante de mitos y fábulas poéticas. Poetas y filósofos son equiparables en asombro
Tomás de Aquino
Qué difícil intentar salir ilesos de esta magia en la que nos hayamos presos.
Joaquín Sabina
La enseñanza de las buenas costumbres o hábitos sociales es tan esencial como la instrucción
Simón Bolívar
Pero sobre todo el cariño de las maestras empleado a su tiempo con sus niñas sacará un gran partido de éstas.
Jerónimo Usera
La ausencia de la patria produce la tristeza más dulce del corazón.
François-René de Chateaubriand
Julio. ¿Qué pasa aquí? ¿No se abre la puerta? Supongo que han cambiado la cerradura o está estropeada.
Erasmo de Róterdam
Son mis acciones que definen quien soy, y mi responsabilidad no radica en mi nombre sino de lo que hay dentro de mí, ser una buena persona, de cumplir mi deber con toda la gente del mundo, yo tengo que cumplir con mi deber, para ayudar a la gente lo voy a hacer, eso está en mi corazón.
Ziggy Marley
Entre los desórdenes del alma, la envidia es el único inconfesable.
Plutarco