¿Qué nos queda, qué queda al destino si no viven nuestros hijos, si no son dioses en nuestro corazón y en nuestra mente? Ellos lo son todo, toda la belleza, toda la verdad, toda la esperanza. Por eso estoy seguro de que festejáis conmigo el nacimiento de nuestro hijo, de nuestro querido hijo que duerme.
Rafael Barrett

Frases de Rafael Barrett - ¿Qué nos queda, qué queda al destino si no viven nuestros hijos, si no son dioses en nuestro corazón y en nuestra mente? Ellos lo son todo, toda la belleza, toda la verdad, toda la esperanza. Por eso estoy seguro de que festejáis conmigo el nacimiento de nuestro hijo, de nuestro querido hijo que duerme.

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La posibilidad de quitarse la máscara en todas las ocasiones es una de las raras ventajas que reconozco a la vejez
Marguerite Yourcenar
Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco.
Jaume Perich
Nunca me preocupo del problema, sólo de la solución.
Shaquille O'Neal
Los hombres se cansan antes de dormir, de amar, de cantar y bailar que de hacer la guerra.
Homero
Nada consuela más al novelista que descubrir lecturas que no se le habían ocurrido y que los lectores le sugieren.
Umberto Eco
La mayoría de las personas hoy en día siguen creyendo, tal vez inconscientemente, en el universo heliocéntrico... Todos los periódicos en la tierra tiene una sección de astrología, sin embargo, todavía son pocos los que tienen algún contenido sobre astronomía
Hannes Alfvén
Me di cuenta el otro día que he vivido en Nueva York más de lo que he vivido en ningún otro lugar. Es increíble: Soy un neoyorquino. Es extraño; Nunca pensé que lo iba a ser.
David Bowie
El juramento de un enamorado no tiene más fuerza que la palabra de un mozo de cervecería. Uno y otro no sirven sino para confirmar o certificar cuentas falsas.
William Shakespeare
No tiene un padre enemigos como los hijos traviesos.
Félix Lope de Vega y Carpio
Brevísima y llena de congoja es, en cambio, la vida de los que olvidan el pasado, no se cuidan del presente y temen el porvenir.
Séneca