Lo único que el artista no puede ver es lo obvio. Lo único que el público puede ver es lo obvio. El resultado es la crítica de los periodistas.
Oscar Wilde

Frases de Oscar Wilde - Lo único que el artista no puede ver es lo obvio. Lo único que el público puede ver es lo obvio. El resultado es la crítica de los periodistas.

Más Frases


Siempre termino hablando de esos fantasmas...
César Fernández García
La vida es un juego de azar. Puedes salir herido, pero las personas mueren en accidentes de avión, pierden sus brazos y piernas en los accidentes de tráfico, la gente muere todos los días. Lo mismo con los combatientes: unos mueren, otros se lastiman, algunos van en. Usted simplemente no dejas creen que va a pasar a usted.
Muhammad Alí
La discriminación de los negros está presente en cada momento de sus vidas para recordarles que la inferioridad es una mentira que sólo acepta como verdadera la sociedad que los domina.
Martin Luther King
No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la consciencia de tener una tarea en la vida.
Viktor Frankl
La madre es el hogar de donde venimos, la naturaleza, el suelo, el océano; el padre no representa un hogar natural de ese tipo
Erich Fromm
Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es insoportable.
Oscar Wilde
Hay que comer para vivir, y no vivir para comer
Moliere
El orden involuntario alimenta la insatisfacción, madre del desorden, padre de la guillotina. Las sociedades autoritarias son como el patinaje sobre hielo: Intrincadas, de una precisión mecánica y, sobre todo, precarias. Dentro de la frágil corteza de la civilización se agita el caos... y existen lugares donde el hielo es delgado a traición
V De Vendetta
Siempre tengo la esperanza de encontrar algo allí dentro, en el estudio del color.
Vincent van Gogh
Dado, pues, que la ley no es nada más que la forma de vida que los hombres se imponen a sí mismos o a otros por algún fin, parece que hay que distinguir ley humana y ley divina.
Baruch Spinoza