Pero tenemos la obligación de esconder nuestro dolor para no aumentar el de los que nos rodean. Y ello es también un deber para con nosotros mismos, puesto que una pena excesiva impide cualquier posibilidad de consuelo y perfección, además de hacernos olvidar nuestras tareas cotidianas.
Mary Shelley

Frases de Mary Shelley - Pero tenemos la obligación de esconder nuestro dolor para no aumentar el de los que nos rodean. Y ello es también un deber para con nosotros mismos, puesto que una pena excesiva impide cualquier posibilidad de consuelo y perfección, además de hacernos olvidar nuestras tareas cotidianas.

Más Frases


No confiando en la amistad de hombre alguno, no pudo reconocer a un enemigo cuando éste realmente se presentó.
Nathaniel Hawthorne
En la vida casi todo proviene de casi nada
Henri-Frédéric Amiel
La llamada comunidad internacional ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Eduardo Galeano
Si tenéis la fuerza, nos queda el derecho.
Victor Hugo
No me gusta usar la palabra religión que, para mí, es parte de una codificación de ideas. Es un concepto demasiado político. No me siento cómodo con la idea de contener la vida espiritual en un cuerpo político, sino por la búsqueda individual del hombre de su propio espíritu.
David Bowie
¿Cómo reconocer una obra de arte? ¿Cómo separarla, aunque sólo sea un momento, de su aparato crítico, de sus exégetas, de sus incansables plagiarios, de sus ninguneadores, de su final destino de soledad? Es fácil. Hay que traducirla.
Roberto Bolaño
No hay sueño más grande en la vida que el Sueño del Regreso. El mejor camino es el camino de vuelta, que es también el camino imposible.
Alejandro Dolina
Nosotros somos el tiempo
Horst Matthai Quelle
Yo no era más que un hombre como los demás, recostado en su lecho, cuando he aquí que las brisas del Todoglorioso me embargaron y me instruyeron en el conocimiento de todo cuanto ha sido. (...) Y Él me ordenó que alzara la voz entre el cielo y la tierra.
Bahá'u'lláh
La disciplina consiste en que un imbécil se haga obedecer por otros que son más inteligentes
Jacinto Benavente