No hallo palabras para describir toda la voluptuosidad que aquel ser encantador me reservaba. Ella fue quien se acercó a mí. Sin hablarnos, se confundieron nuestros besos y caricias. Dejaba vagar mi mirada por aquel hermoso rostro, animado del más tierno amor.
Giacomo Casanova

Frases de Giacomo Casanova  - No hallo palabras para describir toda la voluptuosidad que aquel ser encantador me reservaba. Ella fue quien se acercó a mí. Sin hablarnos, se confundieron nuestros besos y caricias. Dejaba vagar mi mirada por aquel hermoso rostro, animado del más tierno amor.

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La abstención sexual es como un árbol con profundas raíces y que da buenos frutos
Andy Warhol
Mientras que los políticos inscriben su acción en la realidad, los hombres de cultura se sitúan en el marco de la historia
Frantz Fanon
La cuestión en la que el budismo difiere fundamentalmente del hinduismo es que no nos dice quiénes somos, es decir, no parte de ninguna idea ni concepto preconcebidos.
Alan Watts
Nuestras virtudes y nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el hombre no existe
Nikola Tesla
... el beso pierde todo su valor y significación. Es lo que acontece con el beso de uso doméstico, cambiado entre cónyuges, que sirve a marido y mujer para limpiar la boca a modo de servilleta, y suena como un buen provecho al levantarse de la mesa.
Søren Kierkegaard
Queridos amigos, me uno a vosotros con alegría por medio de Twitter. Gracias por vuestra respuesta generosa. Os bendigo a todos de corazón.
Benedicto XVI
Terror es el sentimiento que paraliza el ánimo en presencia de todo lo que hay de grave y constante en los sufrimientos humanos y lo une con la causa secreta
James Joyce
Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él
Carlos Ruiz Zafón
Aquí no es bueno el que ayuda si no el que no jode.
Ricardo Arjona
Las mujeres son cuadros, los hombres, problemas. Si queréis saber lo que significa realmente una mujer, contempladla: no la escuchéis.
Oscar Wilde