No usemos la lengua para la guerra, y menos para la guerra de las lenguas, sino para la paz, y sobre todo para la paz entre las lenguas. De la defensa de la lengua, de todas las lenguas, sale su fortaleza, y en su cultivo literario y siempre progresivo se fundamenta su auge y su elástica y elegante vigencia.
Camilo José Cela

Frases de Camilo José Cela - No usemos la lengua para la guerra, y menos para la guerra de las lenguas, sino para la paz, y sobre todo para la paz entre las lenguas. De la defensa de la lengua, de todas las lenguas, sale su fortaleza, y en su cultivo literario y siempre progresivo se fundamenta su auge y su elástica y elegante vigencia.

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Si todos los que admiran a Shakespeare lo leyeran, ¡pobre Shakespeare! Acaso no fuese tan admirado, porque nada gana un poeta con ser leído, como nada gana un campo de flores con ser pisoteado.
Jacinto Benavente
Yo fui expulsado del colegio por copiar en el examen de metafísica; miré en el alma del muchacho que se sentaba al lado de mí.
Woody Allen
Llamamos bello a aquello que es elogiado por el periódico y que produce mucho dinero.
Stendhal
M. Dumont: Dime Wolfie, cariño, ¿tendremos una casa maravillosa? : Groucho: Por supuesto, ¿no estarás pensando en mudarte, verdad? : M. Dumont: No, pero temo que cuando llevemos un tiempo casados, una hermosa joven aparezca en tu vida y te olvides de mí. : Groucho: No seas tonta, te escribiré dos veces por semana.
Groucho Marx
Consumismo y comunismo se dan al mismo tiempo y no está muy claro quién tiene más poder. Creo que el consumismo desaforado es el resultado del fracaso del régimen comunista.
Qiu Xiaolong
La TV es cultura y hay que verla porque lo que no sale en la tele no existe.
Gustavo Bueno
Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres.
Mahatma Gandhi
Un pie en el cuello es el noventa por ciento de la ley.
Terry Pratchett
Hay una cosa más triste que fallar en los propios ideales: haberlos realizado
Cesare Pavese
... los israeilitas no lograron formar, a partir de tantos milagros, una idea correcta de Dios, como la misma experiencia ha confirmado.
Baruch Spinoza