Cuando yo cocino mi mente se bloquea, solo añoro ver mi obra acabada, por eso no tengo lugar a ningún pensamiento.
Ferran Adrià

Frases de Ferran Adrià - Cuando yo cocino mi mente se bloquea, solo añoro ver mi obra acabada, por eso no tengo lugar a ningún pensamiento.

Más Frases


El cielo, el sol, los elementos, los hombres, han sido siempre los mismos
Nicolás Maquiavelo
El mismo verso cantaremos, al mismo paso bailarás. Como una espiga ondularemos, como una espiga, y nada más
Gabriela Mistral
–Ja. Estoy siendo estúpido. ¿Dónde está el dinero? –¿Perdón, comandante? –Eso es lo que mi viejo sargento solía decir cuando estaba confundido, señor. Descubre dónde está el dinero y ya tienes la mitad del problema resuelto.
Terry Pratchett
No te des prisa en adquirir nuevos amigos, ni menos en dejar los que tengas.
Solón
Las leyes y las constituciones que por la violencia gobiernan a los pueblos son falsas. No son hijas del estudio y del común asenso de los hombres. Son hijas de una minoría bárbara, que se apoderó de la fuerza bruta para satisfacer su codicia y su crueldad
Rafael Barrett
Todo aquel que tiene una razón para vivir puede soportar cualquier forma de hacerlo
Friedrich Nietzsche
Veneré a Rudyard Kipling a los 13 años, lo aborrecí a los 17, lo disfruté a los 20, lo desprecié a los 25, y ahora de nuevo lo admiro bastante. Lo único que nunca pude hacer fue olvidarlo.
George Orwell
El filósofo tiene hoy el deber de desconfiar, de mirar maliciosamente de reojo desde todos los abismos de la sospecha.
Friedrich Nietzsche
Quien esconde por miedo su opinión, y como un crimen la oculta en el fondo del pecho, y con su ocultación favorece a los tiranos, es tan cobarde como el que en lo recio del combate vuelve grupas y abandona la lanza al enemigo.
José Martí
No usemos la lengua para la guerra, y menos para la guerra de las lenguas, sino para la paz, y sobre todo para la paz entre las lenguas. De la defensa de la lengua, de todas las lenguas, sale su fortaleza, y en su cultivo literario y siempre progresivo se fundamenta su auge y su elástica y elegante vigencia.
Camilo José Cela