Así como me ven de rancherito y con botas, también sé ser estadista y gobernante, y también sé cuándo usar traje y hablar bonito.
Vicente Fox

Frases de Vicente Fox - Así como me ven de rancherito y con botas, también sé ser estadista y gobernante, y también sé cuándo usar traje y hablar bonito.

Más Frases


Amo más al ratón Mickey que a cualquier mujer que haya conocido.
Walt Disney
Jugué a tope cada partido de mi vida hasta vaciarme
Michael Jordan
Mi objetivo no es enseñar el método que todo el mundo debería seguir para utilizar bien su razón, sino únicamente mostrar cómo he tratado de utilizar bien la mía
René Descartes
El trabajo es una obligación, hija de la necesidad, mientras que la actividad es ejercicio alegre del deseo.
Fernando Savater
Soy partidario de alentar el progreso de la ciencia en todas sus ramas; y opuesto a poner el grito en el cielo contra el sagrado nombre de la filosofía; a atemorizar a la mente humana con historias de brujas para inducirla desconfiar de su propio juicio y a aceptar implícitamente el de otros.
Thomas Jefferson
El contemplar una vida que una pasión violenta -de la índole que sea- ha vuelto miserable es siempre algo más instructivo y altamente moral. Eso rebaja, con una ironía aullante, tantas pasiones banales y manías vulgares, que uno queda satisfecho al pensar que el instrumento humano puede vibrar hasta ese extremo y subir hasta tonos tan agudos.
Gustave Flaubert
Al expandir el comercio, expandimos la esperanza y la oportunidad a todos los rincones del mundo y asestamos un golpe a los terroristas que se alimentan de la ira y el resentimiento
George W. Bush
Cuando los gobiernos temen a la gente, hay libertad. Cuando la gente teme al gobierno, hay tiranía.
Thomas Jefferson
Hay un camino seguro para llegar a todo corazón: es el amor
Concepción Arenal
(...) En París es distinto. La gente se aleja, la gente se va empequeñeciendo, y uno tiene tiempo, aunque no quiera, de decirle adiós. En África no, allí la gente habla, te cuenta sus problemas, y luego una nube de humo se los traga y desaparece, como desapareció Belano aquella noche, de golpe.
Roberto Bolaño