Temen algunas mujeres la soledad de la viudez. No supieron ver que su vida tampoco fue descifrada por el marido. Y que la verdadera serenidad viene casi siempre del monólogo Henri-Frédéric Amiel
Al mirarla y observar su agradable sonrisa, sintió que la muerte se acercaba de nuevo. Esta vez no fue con ímpetu. Fue una ráfaga, como las que hacen vacilar la luz de una vela y extienden su llama con su gigantesca sombra proyectada hasta el techo. Ernest Hemingway
Lo más prudente que acaso hay es hacerse a sí mismo su propio confidente. Stendhal
Todo empieza, y si hay música en la casa es porque estoy despierta, y no es tarde para amarte. Celeste Carballo
La razón nos engaña a menudo, la conciencia nunca. Jean-Jacques Rousseau
Si el partido principal, sea el pueblo, el ejército o la nobleza, que os parece más útil y más conveniente para la conservación de vuestra dignidad está corrompido, debéis seguirle el humor y disculparlo. En tal caso, la honradez y la virtud son perniciosas. Nicolás Maquiavelo
¿Negocios? Muy simples: y con el dinero de otros. Alexandre Dumas (hijo)
El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos. Albert Einstein
Sentado con mi guitarra frente al cañón de luz, descubrí que mi sombra, es la parte de mí que hasta la luz desprecia Alejandro Sanz
Una nación que quiere agradar a todos merece ser despreciada por todos. Georg Christoph Lichtenberg
La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres le temen tanto. George Bernard Shaw