Para que tu tristeza muda no oyese mis palabras, te hablé bajito.
Antonio Porchia

Frases de Antonio Porchia - Para que tu tristeza muda no oyese mis palabras, te hablé bajito.

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No sé en qué consiste que soy naturalmente curioso; es un deseo de saberlo todo que nació conmigo, que siento bullir en todas mis venas, y que me obliga más de cuatro veces al día a meterme en rincones excusados por escuchar caprichos ajenos.
Mariano José de Larra
Es igual que tengan o no la apariencia de no estar conformes ante tu sexo alado como una flor de las catacumbas viejos estudiantes periodistas podridos falsos revolucionarios curas jueces abogados vacilantes saben muy bien que toda jerarquía termina ahí.
André Breton
La matemática es el alfabeto con el que Dios escribió el mundo.
Galileo Galilei
Es indudable que las masas que hoy se congregan en el Cine Europa, y las del Cine Pardiñas también, son antifascistas y quieren la amnistía, ¿por qué entonces no estamos todos juntos, en un solo mitin?
José Díaz Ramos
De entre todas las criaturas los humanos son las más detestables, pues son las únicas criaturas que infligen dolor por entretenimiento, sabiendo que están causando dolor
Mark Twain
Para comer bien en Inglaterra es recomendable desayunar tres veces.
William Somerset Maugham
No obstante, el pan y el vino son productos culturales importantes, realmente expresan la vitalidad del Ser Humano. Representan un conocimiento cultural, que es el fruto de la atención, la paciencia, la industria, la devoción y la laboriosa instrumentación.
Carl Gustav Jung
... Yo creo que existe, y lo siento dentro de mí, un instinto de la verdad o el conocimiento o el descubrimiento, de algo de la misma naturaleza que el instinto de la virtud, y el hecho de que tengamos ese instinto es razón suficiente para las investigaciones científicas aunque no se deriven de ellas ningún resultado práctico
Charles Darwin
La muerte de un hombre es una tragedia. La muerte de millones es una estadística
Iósif Stalin
Un hombre noble compara y estima a sí mismo por una idea que es superior a él, y un hombre malo, por uno menor que él. La produce una aspiración, y el otro ambición, que es la forma en la que un hombre vulgar aspira
Marco Aurelio