No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos
Friedrich von Schiller

Frases de Friedrich von Schiller - No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos

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Los guardias armados, policías y alguaciles andan escondidos y no se atreven a ir a las aldeas a extorsionar.
Mao Zedong
Todo poeta se ha angustiado, se ha asombrado y ha gozado
Cesare Pavese
La máquina militar, el ejército y cuanto a el pertenezcan es en el fondo bien sencillo, y parece, por lo tanto, fácil de manejar. Mas reflexionando se ve que ninguna de sus partes está compuesta de una sola pieza; que todas están compuestas de individuos, cada uno de los cuales conserva en todas partes su propia fricción.
Carl von Clausewitz
Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitas a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa
Julio Cortázar
La sabiduría suprema era tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.
William Faulkner
El programa sigue siendo este: combatir. Para nosotros los fascistas, la vida es un combate continuo e incesante, que aceptamos con una gran desenvoltura, con un gran valor. Con la intrepidez necesaria
Benito Mussolini
Lo que yo busco en mis empleados es un sentido de la responsabilidad que vaya mas allá de la suficiencia. Algunas personas hacen lo mínimo, mientras que otras se preocupan de verdad por la organización en la que trabajan, como si fuese suya
Donald Trump
Nadie podrá decir que un nido calentito y dichoso dará de sí muy grandes personas. La inadaptación a lo imperfecto es lo que mejora al hombre.
Antonio Gala
Recuerdo la vuelta en Mónaco que le valió una placa, la vuelta más perfecta que un piloto haya hecho.
Enzo Ferrari
Y luego entra en escena un hombre de verdad, fuerte hasta el extremo de la debilidad, que cae víctima de sus encantos de sirena y olvida los lazos del hogar, los resultados normales, gozar la sonrisa de la amada.
James Joyce