La penetración de los príncipes rara vez pasa de la superficie
Felipe Stanhope de Chesterfield

Frases de Felipe Stanhope de Chesterfield - La penetración de los príncipes rara vez pasa de la superficie

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Los estímulos de los sentidos no sólo son gustativos: se puede jugar igualmente con el tacto (contrastes de temperaturas y texturas), el olfato, la vista (colores, formas, engaño visual, etc.), con lo que los sentidos se convierten en uno de los principales puntos de referencia a la hora de crear.
Ferran Adrià
El modo de contener los delitos y fomentar las virtudes es castigar al delincuente y proteger al inocente.
Manuel Belgrano
Los malvados no deben ser exterminados. Querer hacerlo es señal de unilateralidad. Lo importante no es erradicarlos, sino combatirlos. Y ni siquiera combatirlos, sino combatir. No debemos jamás destruir la oposición dialéctica, sino mantenerla
Horst Matthai Quelle
La educación consta sobre todo de lo que hemos desaprendido
Mark Twain
Finalmente hablamos del problema judío. En este punto el Führer se mostró tan decidido y resuelto como siempre. Los judíos tienen que desaparecer de Europa, aunque sea necesario emplear para ello los más brutales procedimientos.
Joseph Goebbels
Grabad esto en vuestro corazón; cada día comienza en nosotros un año nuevo, una nueva vida
Ralph Waldo Emerson
Hay tres clases de déspota: el que tiraniza el cuerpo, el que tiraniza el espíritu y el que tiraniza el cuerpo y el espíritu a la vez. Al primero se le llama Príncipe; al segundo, Papa y al tercero, Pueblo.
Oscar Wilde
Algunos políticos sostienen que la única manera de hacer seguro a un revolucionario es darle un escaño en el parlamento.
C. S. Lewis
Mi autobiografía... Tenía que haberla empezado hace poco, pero no la he empezado. Se iba a titular Autorretrato con paisaje al fondo, pero al final se va a llamar No os mováis, conozco la salida
Antonio Gala
...De las figuras poderosas de la historia de Israel, dotadas de una constitución muy libre, han hecho, según las necesidades, míseros mojigatos y santurrones, o ateos, han simplificado la psicología de todo gran acontecimiento, reduciéndola a la fórmula, propia de idiotas, de obediencia o desobediencia a Dios.
Friedrich Nietzsche