La mayoría de los animales son leales. No conocen la traición ni la mentira. El ser humano es una especie mentirosa: miente con palabras, con sermones, con discursos, con las matemáticas, con editoriales de periódicos; se hace el santo siendo un aprovechado
Fernando Vallejo

Frases de Fernando Vallejo - La mayoría de los animales son leales. No conocen la traición ni la mentira. El ser humano es una especie mentirosa: miente con palabras, con sermones, con discursos, con las matemáticas, con editoriales de periódicos; se hace el santo siendo un aprovechado

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Yo me atengo a los libros antiguos, pues siempre me enseñan algo; de los nuevos aprendo muy poco.
Voltaire
Las cosas no valen sino lo que se las hace valer.
Moliere
Me dicen que soy un estafador. Pues si lo soy, pero un estafador sagrado
Alejandro Jodorowsky
El descortés es como un leproso del mundo distinguido
Honoré de Balzac
Siempre tengo un cuaderno abierto, donde anoto lo que voy pensando, pero no lo hago a diario. No todos los días suceden cosas dignas de ser anotadas. Si fuerzas esa tarea y la haces con cotidianidad, te expones a escribir textos que no son importantes
José Luis Sampedro
Cree en el experto
Virgilio
No hablaré de Diego como de mi esposo porque sería ridículo. Diego no ha sido jamás ni será esposo de nadie. Tampoco como de un amante, porque él abarca mucho más allá de las limitaciones sexuales, y si hablara de él como de mi hijo, no haría sino describir o pintar mi propia emoción, casi mi autorretrato y no el de Diego.
Frida Kahlo
No hables demasiado acerca de la amabilidad del hombre, o de qué tan bueno debe ser, sólo sé así
Marco Aurelio
En febrero de 1917 el derrocamiento del zarismo constituía, sin duda, un salto gigantesco hacia adelante. Pero, considerada en sí misma y no como un paso hacia Octubre, la revolución de Febrero sigificaba únicamente una aproximación de Rusia al tipo de república burguesa que existe por ejemplo, en Francia.
León Trotski
Se ha dicho hartas veces que el negocio es el dinero de los demás. De igual modo podría afirmarse que el poder y la felicidad son el infortunio y la angustia del prójimo.
Santiago Ramón y Cajal