Las desgracias ajenas pueden incluso desarrollar nuestras lágrimas, pero en el fondo ayudan a soportar el infortunio que todo el mundo arrastra, y aunque la catástrofe de otros despierta nuestra compasión, también nos provoca una secreta alegría morbosa por habernos librado esta vez.
Manuel Vicent

Frases de Manuel Vicent - Las desgracias ajenas pueden incluso desarrollar nuestras lágrimas, pero en el fondo ayudan a soportar el infortunio que todo el mundo arrastra, y aunque la catástrofe de otros despierta nuestra compasión, también nos provoca una secreta alegría morbosa por habernos librado esta vez.

Más Frases


Las tragedias de los otros son siempre de una banalidad desesperante.
Oscar Wilde
Divorciarse sólo porque no amas a un hombre es casi tan tonto como casarse sólo porque usted lo hace.
Zsa Zsa Gabor
Odio cuando mi pierna se duerme durante el día, se que eso significa que estará despierta toda la noche.
Steven Wright
Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil.
Goethe
No tengo fe e la perfectibilidad humana. Creo que el esfuerzo humano no va a tener un efecto apreciable sobre la humanidad. El hombre es ahora más activo, no más feliz, ni más sabio, que lo que lo era 6000 años atrás.
Edgar Allan Poe
Primero, afirma que pocos factores son tan importantes para la actuación de la organización como la medición. Segundo, lamenta el hecho de que la medición sea el área más débil de la gestión en muchas empresas.
Peter Drucker
El testimonio de los que creen una cosa establecida, no tiene fuerza para apoyarla; pero el testimonio de los que no la creen tiene fuerza para destruirla. Pues los que creen pueden no estar instruidos de las razones para no creer, pero no es posible que los que no creen no estén instruidos de las razones para creer
Bernard le Bovier de Fontenelle
Tenemos la nota de los aprobados con la cara de los suspendidos
Kase.O
Besé sus finos tobillos. Y estalló en risa, tan suave, risa hermosa de cristal.
Arthur Rimbaud
Amad el arte, entre todas las mentiras es la menos mentirosa.
Gustave Flaubert