Es posible llegar a destruir un orden y establecer otro, con la consiguiente aureola revolucionaria, en nombre de una tendencia conservadora.
María Zambrano

Frases de María Zambrano - Es posible llegar a destruir un orden y establecer otro, con la consiguiente aureola revolucionaria, en nombre de una tendencia conservadora.

Más Frases


Tuve miedo de amar con locura, de abrir mis heridas, que suelen sangrar, ¡y no obstante toda mi sed de ternura, cerrando los ojos, la dejé pasar!
Amado Nervo
Es la música que hace que sea lo que es; es la música que cambia el lugar de la habitación trasera de una berlina en la parte trasera de los astilleros a un lugar de hadas, una de las maravillas, un pequeño rincón de las altas mansiones del cielo.
Upton Sinclair
Está loca por mí. ¡Qué mujer no lo está! Yo sé que va usted a preguntarme cuál es mi secreto... ¡Voto al diablo que sois osado! El secreto es no darles a entender que se las quiere. No ir nunca tras ellas. Que ellas vayan detrás de ti. Hay que avivar el cariño del amor con el abanico de la indiferencia.
Groucho Marx
La mejor base para un matrimonio feliz es la mutua incompresión.
Oscar Wilde
Ĺa educación es el único camino para cambiar el mundo.
Malala Yousafzai
¿Por qué se casó el rey Juan Carlos con una griega? Para que así parezca que habla bien el español.
José Miguel Monzón Navarro
Ningún hombre es una isla. Para hacer frente al Buen Combate, necesitamos ayuda
Paulo Coelho
El bizkaíno es amante de su familia y de su hogar (...); entre los españoles, el adulterio es frecuente (...) Por último, según la estadística, el noventa y cinco por ciento de los crímenes que se perpetran en bizkaya se deben a mano española, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizkaínos españolizados.
Sabino Arana
La muerte de un ser querido es un hecho inevitable en nuestras vidas y el crecimiento que de eso deviene también.
Jorge Bucay
De todos los despotismos, el de los doctrinarios o de los inspirados religiosos es el peor. Son tan celosos de la gloria de su dios y del triunfo de su idea, que no les queda corazón ni para la libertad, ni para la dignidad, ni para el sufrimiento de los demás hombres vivientes, de los hombres reales.
Mijaíl Bakunin