Si me preguntas porqué he preferido la Orden de Predicadores, responderé que es la más conforme a mi naturaleza, a mi inteligencia y a mi fin; a mi naturaleza, por su gobierno; a mi inteligencia, por sus doctrinas; a mi fin, por sus medios de acción que son principalmente la predicación y la ciencia sagrada.
Henri Lacordaire

Frases de Henri Lacordaire - Si me preguntas porqué he preferido la Orden de Predicadores, responderé que es la más conforme a mi naturaleza, a mi inteligencia y a mi fin; a mi naturaleza, por su gobierno; a mi inteligencia, por sus doctrinas; a mi fin, por sus medios de acción que son principalmente la predicación y la ciencia sagrada.

Más Frases


Una mirada, un suspiro, el silencio, son suficientes para explicar el amor
Moliere
Si no quieres ver tus deseos frustrados no desees jamás sino aquello que sólo de ti depende.
Epicteto
Aquí estoy, yo soy quien lo hice, vuelve tu espalda hacia mí.
Virgilio
La verdadera sexualidad no es el simple acercamiento de los sexos, sino el trabajo creador del hombre y la maternidad de la mujer.
Gregorio Marañón
Del mismo modo, tampoco la idea de la necesidad histórica menoscaba en nada el papel del individuo en la historia: toda la historia se compone precisamente de acciones de individuos, que son indudablemente los actores.
Lenin
Las únicas personas realmente ciegas en la época de Navidad son las que no tienen la Navidad en su corazón
Helen Keller
¿Y cuál es la pseudociencia más peligrosa? La teoría económica estándar, ortodoxa, porque sustenta las políticas económicas de los gobiernos conservadores y reaccionarios, que son enemigos del bienestar de la gente común
Mario Bunge
Perfume su repugnancia con exquisita urbanidad
Joan Manuel Serrat
El bosque en verano ninguna hoja se mueve así asusta.
Yosa Buson
Sham Harga había llevado con éxito un negocio de comidas durante muchos años sonriendo siempre, no fiando nunca, y dándose cuenta de que la mayoría de sus clientes querían la comida correctamente equilibrada entre los cuatro grupos alimenticios: azúcar, gelatina, grasa y trocitos crujientes quemados.
Terry Pratchett