El dia que las montañas se mueven ha llegado. Aunque lo diga, nadie me cree. Las montañas, que en otro tiempo fueron activas entre llamas, sólo duermen un rato. Mas, aunque lo hayáis olvidado, creedme, amigos, que todas las mujeres que dormían ya se despiertan y se mueven.
Akiko Yosano

Frases de Akiko Yosano - El dia que las montañas se mueven ha llegado. Aunque lo diga, nadie me cree. Las montañas, que en otro tiempo fueron activas entre llamas, sólo duermen un rato. Mas, aunque lo hayáis olvidado, creedme, amigos, que todas las mujeres que dormían ya se despiertan y se mueven.

Más Frases


Eramos yo y el mar. Y el mar estaba solo y solo yo. Uno de los dos faltaba.
Antonio Porchia
¿Estás seguro que el piso no puede ser también el techo? ¿Tienes la completa certeza de que vas hacia arriba cuando subes las escaleras?
M. C. Escher
Es justo allí a mitad de camino entre el huerto desnudo y el huerto verde, cuando las ramas están a punto de estallar en flor, en rosa y blanco, que tememos lo peor.
Robert Frost
Un crítico no debe decir sino la verdad. Pero debe también conocerla
Jules Renard
Resulta tan ridículo decir que la castidad es una virtud como afirmar que lo sería privarse de comer.
Marqués de Sade
No hay preocupación más constante y dolorosa para el hombre que la de, sin dejar de ser libre, encontrar cuanto antes aquello a que lo debe adorar
Fiódor Dostoyevski
Cuando comprendas -dice Brandy- que lo que estás contando no es más que una historia. Que ya no está pasando. Cuando comprendas que la historia que estás contando no son más que un puñado de palabras, cuando puedas arrugarla y tirar tu pasado a la papelera, entonces decidiremos quién vas a ser a partir de ahora.
Chuck Palahniuk
Es adagio que río que crece de súbito, crece con aguas turbias. Y el torrente estruendoso deslumbra, se despeña, salta, devasta, más no hace buenas las tierras comarcanas, como el agua serena del arroyo. El azar, como Saturno, devora a sus hijos. Los hijos de Ceres y de Jano, de la agricultura y la paz, duran más que los hijos de Saturno.
José Martí
Los hombres nacen iguales. Al día siguiente, no lo son.
Jules Renard
La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.
Epicteto